3+1 ingredientes nocivos en tu champú

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Si el No-poo te parece demasiado hippie para tu estilo de vida, no te preocupes ¡Hay buenas noticias! Se puede ser más saludable a la hora de lavarse el pelo sin necesidad de fabricarte el champú en casa. Los beneficios suelen ser similares, pero eso si, es algo más caro. Aunque por otro lado, lo usas menos veces que un champú normal… por lo que yo creo que se compensa. Al leer sobre qué ingredientes debía evitar y ponerme a leer etiquetas, descubrí que muchas marcas que parecían ser “naturales” tenían ingredientes perjudiciales. Así que lo más fiable es que nos vayamos a ese rincón de palabrejas pequeñas y extrañas que se llama: Ingredientes. Estos son los 3+1 ingredientes que no deben de llevar tus champús:

  • Sulfatos: sulphate. Los sulfatos estropean el pelo.
  • Siliconas: palabras terminadas en –cone, -xane, -zane, -conol. La silicona lo único que hace es “maquillar” el pelo. Parece que tiene brillo pero no aporta nada al cabello más allá de la apariencia.
  • Parabenos: paraben. Este es un tema bastante debatido. Los parabenos son un conservante usado ampliamente en productos cosméticos y farmacéuticos, también se usan a veces en productos alimenticios. Esto se debe a su eficacia y a su bajo precio. Hubo un estudio que encontró parabenos en tumores de mama, pero como todo en estos negocios, dicen que no es concluyente.
  • Fragance o parfume. Estos ingredientes en sí no son malos, pero, a veces, los fabricantes meten otro tipo de químicos bajo estos nombres, con lo que no sabemos qué es en realidad.

Hay gente que me ha dicho que no puedes evitar todos los componentes nocivos que nos rodean. Es verdad. No se puede. Pero si puedo evitar estos, ¿por qué no hacerlo? Siempre que tengas dudas de algún componente puedes usar Google o la Wikipedia para despejarte la duda. ¿Y tú? ¿Qué piensas sobre estos ingredientes? ¿Has encontrado otros que deberíamos evitar?

Necesitas saber quién hace tu ropa

Ya hace un año que empecé este blog. Y aunque me lo he tomado con calma, quiero celebrar este primer aniversario para hacer una reivindicación. Este tema me ronda la cabeza desde hace varios meses, he reducido mis compras, negado a comprar a ciertas marcas y anulado ciertas restricciones en cuanto a la compra de ropa (si es que eso tiene sentido). Sé que todos nos alegramos cuando conseguimos una ganga, pero pocas veces nos ponemos a pensar en qué hay detrás de ese vestido monérrimo que nos ha salido súper barato. ¿Sabemos de dónde viene lo que compramos? La verdad es que no, pero tampoco ponemos demasiado interés en saberlo… Si quieres conocer un poquito más, te invito a que veas este reality. Se trata de 3 blogueros de moda que van a Camboya a conocer la industria textil. Al parecer, no vuelven a sus casas siendo los mismos, ni yo después de verlo. ¿Te atreves a saber dónde, quién y cómo se hace tu ropa? Haz click en la imagen.

SWEATSHOP: Moda Barata de la Muerte

SWEATSHOP

Después de verlo, confieso que lloré. Lloré porque sentí pena, pero también lloré por sentirme cómplice del sufrimiento y abuso de otros seres humanos. Personas con sueños y derecho a ser felices. No, no quiero ser parte de esto nunca más.

En otro post os hablaré de alternativas más amigables y de una idea de la que estoy enamorada.

¿Qué pensáis de la fast fashion? ¿Es parable? ¿Cómo podemos ser más conscientes de esto?

5 Razones por las que NO me lavo el pelo… y tú tampoco deberías…

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“¿¡Qué!?”, “Vaya guarrada”, “Qué asco” son algunos de los primeros pensamientos que te han rondado la cabeza, ¿a qué sí? He de admitir que fue también lo que surcó por mi mente cuando hace un par de años mi marido me mandó un artículo. Este era sobre una chica que no se lavaba el pelo con champú. Lo leí con atención y, aunque me parecía demasiado complicado, no me pareció una idea tan descabellada después de leer su experiencia. El método en cuestión se llama en inglés NO-POO. Hace referencia a que no es champú y tiene un guiño a que no es caca (“poo” en inglés significa caca).

Este noviembre pasado decidí probarlo. Antes leí varias cosas en internet sobre cómo hacerlo bien y qué esperar. Hay varias razones por las cuáles decidí dejar de usar champú y probar otros métodos naturales para lavarse el pelo (sí, has leído bien: otros métodos, ya os los contaré más adelante):

  1. Razón “¿cómo se me puede ensuciar tan rápido el pelo?”: Cada vez se me ensuciaba antes. ¡Era una locura! Me lo tenía que lavar casi todos los días ¿por qué?
  2. Razón de “saber lo que no mola”: Usar productos cancerígenos (o presuntamente) como los sulfatos y los parabenos casi todos los días no mola. NO MOLA.
  3. Razón “día de la tierra”: ¿Por qué contaminar cuando puedo usar algo que no contamina el agua?
  4. Razón de “ser bonito”: Si mi pelo está realmente más sano, estará también más bonito, ¿no?
  5. Razón de “¿que sólo cuesta qué?”: la mayoría de propuestas llevan elementos que tienes en casa y que son fáciles de conseguir.

Estas 5 razones eran mis motivos y con la motivación suficiente (que se necesita) me puse a ello. Al principio no fue demasiado fácil: hay que pasar un tiempo de adaptación. Pero creo que está haciendo efecto. Después de 4 meses de lavarme el pelo con un champú natural, estos han sido mis 5 resultados:

  1. Ahora sólo me lavo el pelo 2 veces a la semana. No necesito más, lo tengo limpio🙂
  2. Uso productos naturales que no son perjudiciales para mi salud.
  3. Tampoco contaminan el agua, ni el medio ambiente.
  4. No sé si lo tengo más bonito, porque entre este proceso me hicieron un corte de pelo horrible. Pero, ¡Ey! ¡No me cuesta nada desenredármelo!
  5. Me ahorro bastante dinerillo en productos para el pelo ¡que puedo usar para otras cosas!

Este es mi pelo (bueno… antes de cortármelo)

la foto TTB

¿Qué te parece la idea? ¿Suena tan mal como al principio?

¿Es fácil ser feliz?

The Science of Happiness

Felicidad… felicidad… felicidad… ¿Puedes decir que escuchas o dices la palabra felicidad al menos una vez al día? “¡Claro!” Me diréis… bueno, al menos uno de tus amigos de Facebook cumple años y lo felicitas, ¿eso cuenta, verdad? Tenemos tantas cosas pendientes, tantas cosas por hacer, tanto en lo que pensar… Además, felicidad no parece una palabra en contexto con estos tiempos… Crisis, bombardeos, paro, deudas, corrupción… Sí, estas palabras sí que nos resultan cotidianas… Parecen hasta de la familia. Nos las repiten en la tele, en los periódicos, en las redes sociales y lo hablamos hasta con la vecina. Hoy os propongo (y me propongo) hablar de felicidad y ser más feliz.

He encontrado este vídeo y creo que es para compartirlo: La Ciencia de la Felicidad. Científicos han descubierto uno de los factores que más contribuye a que seamos felices. ¿Te atreves a descubrirlo?

¿Te parece que tienen razón?

Peinados para usar coronas de flores

¿Y qué me hago en el pelo si llevo una corona?

Ya sabéis de mi amor por las coronas de flores, pero a la hora de usar una me preguntaba: ¿y qué me hago en el pelo? Espero que esto os sirva de inspiración. En mi opinión hay tres formas de peinarte si te has decidido por una corona, ya sea si eres una novia, invitada o simplemente la quieres usar. Quizá hay más, pero estás me han parecido las más coherentes con el estilo menos tradicional y clásico que tienen las coronas.

 1. Grandes ondas:

Las coronas quedan perfectas con el pelo suelto lleno de grandes ondas.

2. Trenzas:

Las trenzas nos están acompañando durante varias temporadas ya. Puedes hacerte una trenza a un lado o hacerte alguna trenza pequeña, da un toque especial al peinado.

3. Recogidos desenfadados:

Estos recogidos, también, quedan muy bien con las coronas. Juzgadlo por vosotras mismas.

¿Qué os parecen? ¿Cómo te peinarías con una corona?

Confesiones de una amante de los perros

Me he enterado hoy por Little Kimono que el 24 de Abril fue el “Día Internacional del Animal de Laboratorio”. Los que me conocéis sabéis mi amor por los bichillos de todo tipo y que no me parece bien el trato que reciben en algunos laboratorios (sobre todo los de cosmética). Para una asignatura del máster tenía como requisito presentar una clase muestra y lo hice sobre este tema. Es importantísimo que seamos conscientes del sufrimiento que provocamos en criaturas inocentes y que lo tengamos presente cuando estemos en la tienda. ¿Te sumas a usar productos no testados en animales?

Little Kimono propone hacer una galería con nuestras mascotas aquí. Estaré algo sensible , pero me he puesto a escribir y me ha dado por hacer confesiones. Estas son mis confesiones…

Confesiones de una amante de los perros

Sí, confieso que muchas veces no tengo ganas de levantarme del sofá para dar un paseo cuando hace frío. Pero, confieso que él me ha enseñado a ser constante y a tener el hábito de pasear diariamente.

Sí, confieso que no me gusta cuando se come mis zapatos. Pero, confieso que me asombra como puede ser tan listo de aprender a abrir el armario y las cajas de zapatos él solito.

Sí, confieso que no me gusta lo guarro que puede ser mi perro a veces. Pero, confieso que son de las anécdotas con las que más me río con el tiempo.

Sí, confieso que no me gusta que mi casa parezca una película del oeste con bolas de pelo rodando. Pero, confieso que con él en casa nunca me siento sola.

Sí, confieso que no me gusta tener las ventanas llenas de babas. Pero, confieso que ha sido esa lengüita tibia y húmeda la que me ha consolado cuando estaba triste.

Sí, confieso que no me gusta cuando se hace pis. Pero, confieso que es el ser que me echa más de menos y hasta sufre de ansiedad cuando no estamos con él.

Sí, confieso que no me gusta tener la ropa llena de pelos. Pero, confieso que son sus saltos y meneos de cola lo que me ha alegrado días grises.

Sí, confieso que no me gustan muchas de las cosas de tener perro. Pero, confieso que me da miedo no tener que soportar esas cosas porque él ya no esté cerca.

M.C.P.

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Foto: Ragüel Cremades

Van dedicadas a mi Keo (Pepe, Pipi, Sarni, Mustafá, Pluti y el resto de seudónimos por los que lo han llamado). Esta foto es de su primer baño. Estábamos en el parque y no se le ocurrió otra idea mejor que tirarse a la fuente en pleno enero!
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DIY Tutorial Tazas Personalizadas

¡Hola! Hoy os traigo un tutorial sencillo, pero efectivo y molón para regalar o para uno mismo.

Estos últimos tiempos estoy un poco obsesionada con que los regalos que sean útiles. Estoy harta de cosas monas que acaban en un cajón… Buscando inspiración para estas navidades me encontré esta idea y me encantó. Es una forma de regalar algo que has hecho tú, totalmente personalizable y, lo que lo acaba de rematar, útil (¡toma!). Además, es fácil de hacer hasta si no eres muy dado a las manualidades.

¡Pero! Todo en esta vida tiene un pero… qué le vamos a hacer… Aunque parezca sencillo, la web está llena de desastres (pinstrosities) respecto a las tazas personalizadas… ¡¡¡Así que cuidado!!! Estos son los pasos que he seguido y me han ido bien.

tazas

Materiales:

  • Taza: la taza no tiene que ser de calidad (lo siento…). La cerámica buena no absorbe bien la tinta, la cerámica mala sí.
  • Rotulador permanente: yo uso la marca Sharpie, no he probado con otra marca. Lo compré en El Corte Inglés.
  • Alcohol.
  • Algodón.
  • Lápiz.
  • Bastoncillos.
  • Guantes de látex o similar (opcional).

 

Pasos:

1. Limpiar la taza por fuera con el algodón y el alcohol. La idea es quitar la grasa de los dedos, para que no interfiera con la tinta. Dejar secar sin tocarla con los dedos.

2. Dibujar el diseño en la taza con lápiz. Es difícil dibujar sobre una superficie curvada como para hacerlo directamente con el rotulador. Si no te sientes muy seguro de hacer un dibujo a mano alzada, puedes imprimir un diseño, recortarlo y hacer un molde para el dibujo. IMPORTANTE: No tocar con los dedos la parte del dibujo, si no puedes remediarlo usa guantes de látex o similar.

3. Una vez el diseño te gusta, repasa el dibujo con el rotulador permanente. No te preocupes si te sales de la línea o se apodera de ti la vena artística y rayas más de lo que querías. Borra lo que no te guste con un bastoncillo con alcohol (Recuerda: la guerra contra la grasilla de los dedos aún no ha terminado, no caigas en la tentación de tocar).

4. Una vez el diseño está terminado, metes la taza en el horno. Con la taza en el horno, lo enciendes a 230º C y la dejas 40 minutos. Apagas el horno y no sacas la taza hasta que no se haya enfriado, para evitar que se rompa.

Y tachán! Lista🙂 Fácil, ¿verdad?

Contadme cómo os quedan si lo probáis.