Confesiones de una amante de los perros

Me he enterado hoy por Little Kimono que el 24 de Abril fue el “Día Internacional del Animal de Laboratorio”. Los que me conocéis sabéis mi amor por los bichillos de todo tipo y que no me parece bien el trato que reciben en algunos laboratorios (sobre todo los de cosmética). Para una asignatura del máster tenía como requisito presentar una clase muestra y lo hice sobre este tema. Es importantísimo que seamos conscientes del sufrimiento que provocamos en criaturas inocentes y que lo tengamos presente cuando estemos en la tienda. ¿Te sumas a usar productos no testados en animales?

Little Kimono propone hacer una galería con nuestras mascotas aquí. Estaré algo sensible , pero me he puesto a escribir y me ha dado por hacer confesiones. Estas son mis confesiones…

Confesiones de una amante de los perros

Sí, confieso que muchas veces no tengo ganas de levantarme del sofá para dar un paseo cuando hace frío. Pero, confieso que él me ha enseñado a ser constante y a tener el hábito de pasear diariamente.

Sí, confieso que no me gusta cuando se come mis zapatos. Pero, confieso que me asombra como puede ser tan listo de aprender a abrir el armario y las cajas de zapatos él solito.

Sí, confieso que no me gusta lo guarro que puede ser mi perro a veces. Pero, confieso que son de las anécdotas con las que más me río con el tiempo.

Sí, confieso que no me gusta que mi casa parezca una película del oeste con bolas de pelo rodando. Pero, confieso que con él en casa nunca me siento sola.

Sí, confieso que no me gusta tener las ventanas llenas de babas. Pero, confieso que ha sido esa lengüita tibia y húmeda la que me ha consolado cuando estaba triste.

Sí, confieso que no me gusta cuando se hace pis. Pero, confieso que es el ser que me echa más de menos y hasta sufre de ansiedad cuando no estamos con él.

Sí, confieso que no me gusta tener la ropa llena de pelos. Pero, confieso que son sus saltos y meneos de cola lo que me ha alegrado días grises.

Sí, confieso que no me gustan muchas de las cosas de tener perro. Pero, confieso que me da miedo no tener que soportar esas cosas porque él ya no esté cerca.

M.C.P.

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Foto: Ragüel Cremades

Van dedicadas a mi Keo (Pepe, Pipi, Sarni, Mustafá, Pluti y el resto de seudónimos por los que lo han llamado). Esta foto es de su primer baño. Estábamos en el parque y no se le ocurrió otra idea mejor que tirarse a la fuente en pleno enero!
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DIY Tutorial Tazas Personalizadas

¡Hola! Hoy os traigo un tutorial sencillo, pero efectivo y molón para regalar o para uno mismo.

Estos últimos tiempos estoy un poco obsesionada con que los regalos que sean útiles. Estoy harta de cosas monas que acaban en un cajón… Buscando inspiración para estas navidades me encontré esta idea y me encantó. Es una forma de regalar algo que has hecho tú, totalmente personalizable y, lo que lo acaba de rematar, útil (¡toma!). Además, es fácil de hacer hasta si no eres muy dado a las manualidades.

¡Pero! Todo en esta vida tiene un pero… qué le vamos a hacer… Aunque parezca sencillo, la web está llena de desastres (pinstrosities) respecto a las tazas personalizadas… ¡¡¡Así que cuidado!!! Estos son los pasos que he seguido y me han ido bien.

tazas

Materiales:

  • Taza: la taza no tiene que ser de calidad (lo siento…). La cerámica buena no absorbe bien la tinta, la cerámica mala sí.
  • Rotulador permanente: yo uso la marca Sharpie, no he probado con otra marca. Lo compré en El Corte Inglés.
  • Alcohol.
  • Algodón.
  • Lápiz.
  • Bastoncillos.
  • Guantes de látex o similar (opcional).

 

Pasos:

1. Limpiar la taza por fuera con el algodón y el alcohol. La idea es quitar la grasa de los dedos, para que no interfiera con la tinta. Dejar secar sin tocarla con los dedos.

2. Dibujar el diseño en la taza con lápiz. Es difícil dibujar sobre una superficie curvada como para hacerlo directamente con el rotulador. Si no te sientes muy seguro de hacer un dibujo a mano alzada, puedes imprimir un diseño, recortarlo y hacer un molde para el dibujo. IMPORTANTE: No tocar con los dedos la parte del dibujo, si no puedes remediarlo usa guantes de látex o similar.

3. Una vez el diseño te gusta, repasa el dibujo con el rotulador permanente. No te preocupes si te sales de la línea o se apodera de ti la vena artística y rayas más de lo que querías. Borra lo que no te guste con un bastoncillo con alcohol (Recuerda: la guerra contra la grasilla de los dedos aún no ha terminado, no caigas en la tentación de tocar).

4. Una vez el diseño está terminado, metes la taza en el horno. Con la taza en el horno, lo enciendes a 230º C y la dejas 40 minutos. Apagas el horno y no sacas la taza hasta que no se haya enfriado, para evitar que se rompa.

Y tachán! Lista 🙂 Fácil, ¿verdad?

Contadme cómo os quedan si lo probáis.